lunes, 14 de febrero de 2011

Historia o Ruinas

A ambos margenes de la carretera local, con algún que otro bache, lo único que se ve es campo y más campo con sus silenciosas ondulaciones sobre las que vuelan y aletean pájaros y mariposas, moscas y demás insectos.
La carretera une dos poblaciones de poca gente... En aquella zona, con frecuencia se extiende el aroma de los excrementos de cerdo; dependiendo de la dirección del viento y él sabe por donde debe ir, él va allí, sin más. Estos animales no, no pueden campar a sus anchas, no los dejan.

En un tramo con curva y poco después de rebasar una construcción para proteger fardos de paja de la lluvia, existe un camino artificial hecho por máquinas, que conecta con otro camino( que ya estaba). Tomando este otro camino hacia la izquierda, a pocos metros hay unas ruinas, o quizás restos de lo que podría haber sido una casa de campo. Aquello está derrumbado, por dentro parecen verse estacas de madera podrida, con orificios, podrían haber sido vigas, que era lo que había antes. Esas medias cuatro paredes, puede muy bien ser un palacio muy cómodo para insectos y pequeños roedores. También para algún zorro.

El viento se manifestaba invisiblemente, golpeaba una pequeña madera que habría servido como de ventana, el golpeteo no mecánico, más bien caprichoso, en combinación con la soledad y tranquilidad del paraje me producía una extraña sensación, como si alguien, tuviese la necesidad de decir algo, de manifestar algo del pasado, esa era la sensación que me venía y marchaba, viendo como aquel carcomido pedazo de madera iba golpeándose estúpida e inteligentemente contra sí mismo. contra un deteriorado marco carcomido por el abandono de un edificio, una forma de vida... que ya no “saldría a cuenta” en aquel tiempo...

Un poco más adelante, siguiendo el trayecto del camino, algún conejillo pequeño, al verme salía corriendo campo a través. Con gran rapidez.
A nadie o a muy pocos y pocas les interesa saber la historia o el pasado de un pedazo de camino que antiguamente pasaba por delante de lo que hubiese podido ser una vivienda o algún sitio para guardar animales, o un refugio ignorado y olvidado, de antiguos pastores... Pero este olvido tiene una ventaja, cuando olvidamos el pasado de un pedazo de camino y tan solo “pasamos por allí....” es casi lo mismo que dejar en paz a la tierra. La mejor manera de dejar a la tierra en Paz, es dejándola en Paz.
Y la tierra conoce y siente nuestros pasos.
Y nosotras y nosotros....
¿ notamos los pasos de la tierra?.

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