viernes, 11 de febrero de 2011

¡Dicen que algunos trastornos se aprenden!

Mientras aquel brusco y distante padre desayunaba sobre la mesa, de la habitación salía su hijo adolescente, en lugar de dar los buenos días dijo: “Padre, yo de mayor quiero ser científico”.

El padre de la criatura respondió: “¡Estás loco!”
De inmediato añadió en tono desafiante: “¡Que harás!”

El chico, desacreditado por su padre, replicó: “¡Pues seré un Científico Loco!”

Y su padre continuaba en su actitud y volvió a decir: “¡Y que harás!”

El chico se mostraba contrariado por la actitud de su padre, y con la misma seguridad que mostraba su padre, respondió: “¡Primero construiré una escalera muy larga! ¡Luego cogeré un planeta y lo introduciré en un tubito de cristal y construiré un termómetro! ¡Luego cuando estés distraído te lo pondré debajo de la lengua para averiguar porqué me tratas así!”

Y aquel hombre brusco e insensible, reafirmado en su actitud, sentenció otra ves a su hijo: “¡Tu estás loco!”

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