martes, 25 de enero de 2011

Allegro- Adagio-Allegro

Y llegué a su residencia, en la colina vivía. Y llamé a su Puerta, y me esperé, y de tanto hacerme esperar acabó por inventar la Paciencia, más allá de la mera ciencia… Y la Paciencia estaba tranquila, y entonces al verla así, me llegó la calma al alma… y esperé, no desde la esperanza, no desde esa esperanza inventada, fabricada por las ideas, ilusiones y expectativas, esperé desde el presente real y autentico, frío y duro que a veces maquillamos para hacer un poquito más cálido; tal cual la noche espera al día, y esperé tranquilamente con el alma en calma, cantando una canción que el viento puede llevarse a cualquier parte, como insinuándome que no me pertenece, diciéndome que cantar es regalar, y allí esperando sin esperar, sin saber a que me puede llevar la confianza, recordé al poeta chamán, que en su poesía decía aquello de, las flores de plástico no conocieron ni el frío ni la dureza de la tierra…                                                      

Olvida algunas ciertas cosas, deja de compararte a una hormiga. Conviértete en una hormiga, y no en un pedazo de hormigón. Es posible que el mundo sea muy grande, inmenso; pero también es posible que no lo sea tanto. Es posible que el mundo sea inmensamente pequeño, es posible que haya muchos lugares a los que no tengamos que viajar, muchas puertas a las que no tengamos ni debamos llamar, lugares a los que no tengamos que ir, y algunas muchas cosas que no se hayan de hacer, conversaciones a las que no hayamos de asistir, muchas cosas que no se hayan de saborear, muchas lecciones que no debamos aprender; lastres a los que no debamos adherirnos. Es posible que haya muchas cosas que no vayamos a aprender, muchas necesidades que no tengamos que necesitar, ni inventar. Deja de parecer frágil como una hormiga, convierte en frágil, igual que una hormiga, para poder ser más cuidadosa, cuidadoso; es posible que haya pequeños esfuerzos que si valgan la pena, que si valgan la alegría. Es posible que haya pequeños grandes detalles que tengamos y podamos disfrutar. Deja de compararte a una hormiga, es posible que haya otras capacidades por descubrir. Deja de compararte a una hormiga, es posible que hayamos de mirar por donde caminar para mirar donde podemos pisar. Es posible que no pienses  que hay muchos lugares por los que no puedes, no debes, no has de caminar.
¿Y si nos pisan?
¿Nos verán?
Conviértete en una hormiga, es posible que haya muchas otras cosas que no hayas de guardarte, que no hayas de acumular. Conviértete en una hormiga, es posible que el mundo entero sea un interminable camino sin señalizar. Conviértete en hormiga, puede que descubras que la tierra no entiende de Idiomas ni de religiones. Es posible que la vida sea un diminuto mapa que debamos de explorar con inmensa paciencia, pasito a pasito, detallito a detallito, calladita y calladito, escuchando con el otro oído. Con las antenas bien preparadas y desplegadas. Para captar eso que no se ve y que siempre está en vibración. Conviértete en hormiga y así ver que el avión humano puede expandir su tecnología tal cual se expande un insecticida.
Conviértete en una insignificativa, discreta y valiosa hormiga, para que puedas caminar tranquilamente y nadie tenga que pisarte. Conviértete en una hormiga, es posible que no sea necesario ni invadir ni conquistar a nadie.

… Estas fueron las cosas que me dijo el Duende de las Cosas y los Asuntos, después de hacerme pasar a su casa, allí arriba en la Colina.


      



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