En este decaído atardecer, frío por el vientecito que deambula sin miramientos y bajito por pocos grados. Este cuerpo físico, que de préstamo temporal me ha sido concedido. No te espero, aunque esperándote quedo, a la espera de poder conocerte en alguna oportunidad que se nos presente, con un presente de estos de cada día, aun siendo en el futuro, llegue o no llegue, pero el mañana es el mañana.
Sé de buena tinta, lo sé que hace frío en medio de este atardecer que va decayendo, y yo en él espero sin esperar, más con los dedos fríos de teclear, pero aquí estoy, con este cuerpo prestado y a la vez concedido, regalo bien acogido.
Que siga la no espera, a la espera de en algún futuro presente, pasará ojalá, que podré contigo en un poco de tiempo compartido y en medio de esa dimensión temporal, quizás charlar, aunque sea para... ¡Hola! ¿ que tal estas? ¿te apetece conversar?
Cierro este poema, dejando abierta la puerta para entrar y salir al encuentro de esta oportuna espera que sabe esperar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario