Que lentamente se desliza el café siguiendo su propio curso/ descendiendo delicadamente/ desde una cafetera de alguien que madruga/ desprendiéndose hacia las profundidades de aquella blanca taza/ delicadamente asida por una sensible mano de ojos azules y larga cabellera/ perfumada/ recién aseada/ recién peinada/ voz suave que se levanta temprano/ amistosamente/ con el Sol que aun tiene la timidez del alba/ que amanece por aquel Este/ café que baja y baja poco a poco/ para quedar necesariamente atrapado en aquella taza blanca de porcelana sencillamente fabricada/ diseñada/ por alguien que no aparece en los libros de historia. Tazas de porcelana de los abuelos/ conservada y guardada en medio del rancio armario. Con olor a vejez. Con Olor a Reuma cuidado para que no dé más problemas.
Una eficaz mano/ hábil y casera/ una cariñosa mano sin anillo en algún dedo/ y que busca pareja tranquilamente/ una mano sensible donde es posible cogerse/ una mano que sabe entender y comprender/ acariciar/ mano enamorada por momentos de una cuchara/ una cuchara removiendo/ provocando un remolino artificial que disuelve el vapor de una taza que por dentro no tiene frío en una mañana fría/ donde el inteligente Invierno quiere aun quedarse/ sabe a sabiendas que aun no es momento de ausentarse/ aun no huele a primavera. ¡Ya vendrá, ya vendrá la primavera de siempre, ya vendrá! Y alguien una Rosa te regalará. Cada mirada sana de algún desconocido puede ser esa rosa momentánea y simbólica que esperas/ ya vendrá la Rosa/ ya vendrá. Y si no llega… Celebra que no la han cortado de su rosal. Celebra y agradece.
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