Ignoro le dimensión de lo que estamos
hablando, ignoro el significado, el símbolo de nuestra conversación,
en esta tarde, en la que no podemos salir a pasear; pero estoy viendo
a tu gato, ahí, en esa silla, sentado, agachado, quieto, sin
movimiento alguno parece una estatua con pelaje suave al tacto; los
ojos se le van cerrando, se le van abriendo, con cierta parsimonia su
orejas giran buscando diminutos sonidos en el espacio tiempo...
No sé, pero parece que nuestra
conversación no le interesa, quizá le aburra, se le cierran los
ojos.
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