martes, 17 de febrero de 2015

Estaba ultimando

Estaba ultimando un poema sobre las cosas de la vida,
Algunas, las pequeñas;
Escribiendo cerca de la ventana casi a un palmo y medio,
Y mirando el cielo ahí delante, y dicen que visible es grande es oscuro de noche,
Muy grande ahí delante,
Extendido arriba como una idea estable una idea de varios lados,
Con su característico color.

De sus moléculas surgía la lluvia seca, el bochorno humedal en el entorno;
Y entonces cuatro pájaros no palomas no, no gaviotas tampoco, no buitres,
No carroñeros, no, no cuervos ni urracas, no patos de estanque, patos tampoco, no.

Avisté tales seres voladores no aún identificados, no.
Y el poema se detuvo como alas planeando quietas; se aplazó,
Y me asomé, en pie, no tenía un mirador cata a lo lejos no,
Y no acerté a finalizar tal poema, ya no,
Pues absorto como una narradora imaginativa visualizando un acto de arte.

Y lo dejé así.
Y las aves que no identifiqué no pude, marcharon,
Y el cielo las hizo diminutas en dimensión, en remoto desaparecer, dispar algún lugar.
Y tal vez en algún más allá de estos.

Y ya nada advertí, nada, nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario