Estaba
ultimando un poema sobre las cosas de la vida,
Algunas,
las pequeñas;
Escribiendo
cerca de la ventana casi a un palmo y medio,
Y
mirando el cielo ahí delante, y dicen que visible es grande es
oscuro de noche,
Muy
grande ahí delante,
Extendido
arriba como una idea estable una idea de varios lados,
Con
su característico color.
De
sus moléculas surgía la lluvia seca, el bochorno humedal en el
entorno;
Y
entonces cuatro pájaros no palomas no, no gaviotas tampoco, no
buitres,
No
carroñeros, no, no cuervos ni urracas, no patos de estanque, patos
tampoco, no.
Avisté
tales seres voladores no aún identificados, no.
Y
el poema se detuvo como alas planeando quietas; se aplazó,
Y
me asomé, en pie, no tenía un mirador cata a lo lejos no,
Y
no acerté a finalizar tal poema, ya no,
Pues
absorto como una narradora imaginativa visualizando un acto de arte.
Y
lo dejé así.
Y
las aves que no identifiqué no pude, marcharon,
Y
el cielo las hizo diminutas en dimensión, en remoto desaparecer,
dispar algún lugar.
Y
tal vez en algún más allá de estos.
Y
ya nada advertí, nada, nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario