martes, 18 de junio de 2013

¿Hoy, qué me pongo?

El sol asoma por las rendijas habitantes en la ventana de una nueva jornada; me incorporo ante el nuevo día que se inició en un lugar que al amanecer llaman alba. Me incorporo ante una nueva oportunidad que me envuelve con travesaños de experiencia, y se me quedan mirando los ojos de la realidad quedan mirando quizá esperando. Ante ella despierto de un sueño dejado atrás; y entonces pienso:
¿Hoy, qué me pongo? Y voy despertando ante la realidad que me mira atenta.

Tomo un poco de asiento del que hay en una silla junto a una mesa, miro a la magia del despertar, y otra vez: ¿Hoy qué me pongo?

¿¡Me pongo…!? A…, a… escribir unas líneas, he cambiado de idea por otra idea, algo indeciso pensaba, apenas ha amanecido.
Sí, podría ponerme a ello, semejante acto sería tal vez bello entre los últimos restos del sueño que se van diluyendo ante las fuerzas vigilias, ponerme a escribir, ergo en breve estaré más despierto pues.

Tengo este poema inacabándose, empero podría concluirlo ponerle fin, quizá me queden dos versos, quizá alguno más tres…, hay cosas que no se sabe cómo acabarán pero sí empiezan.

¿Me pongo a ello? Sí, tal vez, sí, estará bien ponerse a.
Tomo un poco más de asiento del que hay en la silla, me situaré allá en el rincón con gafas de arquitecto de la habitación, bajo el cuadro que habla en color vario, donde la ventana deja asomar al curioso día, el mismo que en más o menos breve marchará, sí, y tímida la noche se pondrá tras el sol, le dejará sitio, será luego, cuando los pájaros manden y lo digan, lo anuncien, siempre extraoficialmente, con melodías de monosílabos, como cada orificio de una flauta descendiente de un árbol al que ahorcaron para poder hacer cosas y muchas más otras tantas, como una flauta que sabe nada de cantos ni de músicas, nada de nada sabe.

Me pongo… a escribir pues que así sea, a continuar esta historia, ésta.
Contada bajo la techumbre o quizá bajo la máscara de un cuento, bajo la jornada, bajo el vuelo de la acompañada gaviota quizá con pata de pato, bajo la brisa que alisa las nubes lentas en procesión sin meta y allende vayan tomando buena dirección, las nubes no beben mate pero riegan el campo y el pájaro procura resguardo.

Me pongo con estas líneas que no saben por sí solas cómo arreglárselas ni componérselas; bajo ésta, esta mañana, acabada de presentarse, reciente, hace poco que sucedió tal apenas ha amanecido que el sol ha salido por donde siempre, ¡qué manía!.
Me pongo a estas líneas serles útil, que necesitan de alguien que las ponga en pentagrama, en vereda, en forma para que tengan sentido, alguien que les dé sentido y sensibilidad; ellas por sí solas no...
No pueden, no saben, me pongo a pensar.

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