martes, 20 de marzo de 2012

El Tenor

Salgo a la calle.
Arriba, sobre una antena, de una televisión cualquiera, un mirlo canta y canta. Detrás del mirlo está la tarde, ¡como cada tarde!, acompañando, escuchando. Más allá, no demasiado lejos, el Mar flotando en el Océano a veces costero. El oleaje bañándose espumoso albornoz. Y las olas, humedecidas, mirando.

Le digo al Mirlo, ¡Canta, canta, bonito! ¡Canta!
Pero él no me hace caso, me ignora y sigue cantando.
¡Me hace caso!” dice mi estupidez interior.
Y en su ilusión, esta mente se alegra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario