jueves, 26 de mayo de 2011

<< Félix >>

Me encontraba en el pequeño balcón de la casa de piedra, mirando en dirección al sur del medio día, según el Sol. Se decía que la casa podría tener más de trescientos años de antigüedad.
El calor pegaba fuerte. Pero valía la pena. Allá arriba no había humedad, se notaba y se agradecía en voz baja y sin euforias ni desmadres.

Al paso de unos cinco minutos, veo al gato de la casa, por allí lo llamaban Félix. Estaba saliendo del pequeño pueblo sin los servicios mínimos, ni siquiera tendido eléctrico y con dos o tres personas empadronadas.
Iba el animal, ni despacio ni deprisa, a su paso, descalzo, sin botas el gato. De hecho, en los últimos meses nadie le había propuesto interpretar ninguna obra para el teatro ni nada de eso. Además Félix era un gato muy normal y sencillo, no le gustaban ni los aviones ni los aeropuertos.

Félix caminaba poco a poco, cada treinta y cinco centímetros paraba, bajaba el morro y olisqueaba la tierra, las hierbas, olisqueaba la tierra sobre el planeta, las hierbas y hierbajos.

Félix estaba alejándose cada vez más. Caminaba reposadamente, como si conociera el lugar de sobras.

¡Iba a buscar lagartijas!

Justo al llegar a la curva de siempre, se detuvo, giró un poco la cabeza hacia atrás y miró otra vez al pueblo, y yo lo estaba viendo, a pocos metros, desde el balcón. Parecía que me estaba mirando, pero no estoy seguro.

Pocos segundos después retomó la marcha. Se fue, giró en la curva, caminando por el margen del camino, para no ser molestado.
Iba en busca de lagartijas, lo hacia algunas veces.
Y desapareció entre la espesura del campo, entre malezas y arbustos. Desapareció entre la grandiosidad de los montes.

Nunca más volví a ver a Félix, de todos modos a los dos días también debía regresar a mi residencia habitual. Pero en esos días que estuve por allí no volví a verlo.

¡Félix había ido a buscar Lagartijas! Recordé que él era independentista y libre. Era o es de la familia de los felinos.
Se marchó sin decir nada a nadie. Siempre lo hacia, de hecho alguien nos advirtió que si ese animal avisaba antes de irse seria un síntoma de que sufre algún problema.

Era un felino independiente, que hacía lo que le daba la gana. Era un especialista.

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